Es grandioso despertar y sentir que aun se esta vivo…
vivo, para disfrutar como el alba va sucumbiendo a la noche
para observar la lluvia, para inhalar el olor de la tierra mojada
para contemplar el brillo de las hojas humedecidas…
Vivo, para escuchar el trino de las aves y
vislumbrar su sutil vuelo…
para apreciar el azul de las aguas del extraordinario mar
para estar aquí, disfrutando de la magia de la naturaleza…
Vivo, porque me has obsequiado algo inigualable…
tu amistad.
Porque has logrado revivir el deseo de realizar mis sueños,
de ver al mundo diferente,
de despertar cada día y sentir que no estoy sola.
Agradezco a Dios porque me otorgó el regalo
más preciado que un ser humano pudiera anhelar… la vida.
Por darme la dicha de estar rodeada de personas
que me otorgan su amistad sincera y sin condiciones.
Gracias Jehová por obsequiarme un día más de vida,
y concederme la oportunidad de conocer a un nuevo amigo…
de conocerte a ti.
Colaboración de Fabiola Morales Vidal
México
